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domingo, 10 de mayo de 2026

a todas mis madres

 


yo no sé ustedes, pero a mí me parieron tres veces:

domingo, 10 de agosto de 2025

miércoles, 28 de julio de 2021

Memento


















“…y, cuando despiertes, 
la gente querrá de nuevo
cargarte en brazos,
acunarte, simplemente jugar,
y latirá tu corazón… 
Solo es horrible esperar”. 

Nika Turbiná 



Creo verte al cerrar los ojos
y de pronto quiero llorar cemento.
Volver a anidar en tu clavícula,
volver al abrazo del fuego blanco.

El pozo está hastiado de inundarse
y yo tengo las uñas desgastadas.
Fui misericordia para todos,
pero solo Dios la necesitaba.

domingo, 30 de mayo de 2021

El cordón

“Y el ángel me dijo: Escribe (…)
Estas son palabras verdaderas de Dios”.


Apocalipsis 19:9



Me despertó aquella mano de nieve
clavando su témpanos en mi espalda.
El sol rojo besaba mis cabellos
y me fecundaba con venas de fuego.

Se trataba de un ángel gigantesco
nadando en oro aterciopelado.
Miraban sus siete ojos sin párpados
orbitando una sonrisa solemne.

Había también un dragón escarlata
sonriendo asfixiado entre mis muslos.
Sacudía tres cabezas disímiles
con cicatrices pardas en vez de ojos. 

lunes, 13 de abril de 2020

¿y si estoy confundida porque no sé el resultado de la circunferencia de la gravedad del asunto?

Ya no comparto nada depresivo en redes
porque mi familia me sigue,
comentando todo lo que publico.
y tampoco quiero preocuparlos.

Me río a solas.
Una soledad oscura.
Con la única compañía de mí misma.
Nadie entendería.

Una vez, incluso, mi papá me regañó. 
A ti te sigue mucha gente, hija.
Eso puede provocar reacciones indeseables.
¿Y si lo único deseable es esta risa privada
con cosas indeseables?

Al mundo le pican los pesimistas
y hace fiesta con los optimistas.
Sí.
Este mundo prefiere que fomentes la fe y la esperanza
Así no la tengas.

jueves, 26 de diciembre de 2019

Es matemático

El alcohol te corroía medio cuerpo.
Alcohol del bebible, no el que desinfecta heridas.
Aunque esos labios tuyos desinfectaban cualquier herida,
hasta las del alma, que me pesaba por cada quilate de tu anillo.

Salí del bar a las dos, dos, como los Margaritas que me tomé.
Uno por mí y uno por ti, Alberto.
Ay, Alberto.
Si me hubieses robado solo plata y no la cordura.
El tintineo de las llaves forcejeando contra el carro y contra las manos de Alberto.
y contra las manos fue a dar tu rostro al verme tirado en el andén.
Ay, Alberto.
Si con esas manos hubieses jugado nada más con mi cuerpo y no con mi alma.

Ya no quedaba ni un alma ahí,
solo la de Alberto y la mía,
que ya estaba desapareciendo.
¿A dónde va uno cuando desaparece el alma?
Qué vaina.
Qué vaina con este mundo,
que seguirá girando sin mí.

Y Alberto seguirá viviendo sin mí.
Y todos y cada uno de los quilates de sus anillos seguirán reluciendo.
Y con esos anillos se casarán.
Y después de casados tendrán hijos.
Y con esos hijos serán felices.
Sin mí.

Aunque yo ya estaba sin mí antes de que me pasaras por encima.
Y ya me habías pasado por encima antes de que me dejaras en el pavimento.
Sin bienes.
Sin plata.
Sin vida.
Vida miserable.

Porque fue una vida miserable, y la de Alberto lo era también.
Y hubiésemos sido dos vidas miserables.
Y esas vidas miserables tenían que haber terminado felices.
Negativo más negativo da positivo.
Es matemático.
Y las matemáticas son vida.
Alberto se apropió de mi vida, pero no de mi muerte.
Y recordará mi muerte por el resto de su vida.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Estoy bien

Me gustaría parafrasear a Frida Kahlo
y decir que estoy bien.

Aunque bueno,
como ella, me siento
decepcionada,
vacía,
harta.

Me siento inestable,
rota,
cansada...
sobre todo cansada.

Parafraseando a Frida Kahlo,
¿Estaré bien?

jueves, 11 de octubre de 2018

Abismos de plástico

No soy de esas que se toman selfies.
No soy de las que lucen vestidos escotados en V,
ni en C,
ni en D.
Si los setecientos setenta y siete libros que he leído se me notaran en la cara
y se me conjugaran con los granos, los puntos negros y las espinillas,
todo sería distinto.
Es lo que creo.

Cuando no era más que una mota de polvo buscando ladrones,
Shakira decía que toda escoba nueva siempre barre bien.
Ignoraba que latían a su lado.
Abismos de plástico,
sin relleno ni fondo,
respirándole en la nuca.

Pero no lo entiendo.
Esa misma Shakira es la que hoy mueve las caderas,
tiene el pelo rubio
y la cara perfecta.
Ha mordido su propio polvo.
Se ha convertido en un ladrón
Otro abismo de plástico para la colección.
Y creo que nunca lo entenderé.

Escucho canciones de los noventas y los dos mil.
Tengo noventa granos y dos mil espinillas.
Los libros no se notan en la cara,
Y a mí me salen las palabras de las manos.
Pero a ningún hombre le importa lo que sale de tu boca, sino lo que entra en ella.
Y cuanto más quepa, mejor.

A ningún hombre le interesa hablar de Einstein,
de Morfeo
o de Jesús,
Cuando lo único que quieren es lucirte ante Eduardo,
Mateo,
y ante Felipe,
que abren la boca por ti
y llenan de saliva el abismo de plástico en el que te has convertido.

No. Ya lo estoy entendiendo.
Y ya estoy a punto de lanzarme a la negrura.
¿Ahora qué?
¿Seguiré siendo yo? ¿No lo seguiré siendo?
¿Y eso qué importa?

Ya me pesa el pelo en la sien.
Me araña la nuca y se camufla con las voces de la frente.
Tengo cuerpo 90-60-90,
y un escote que se me nota de aquí a Cafarnaúm.
Eso es lo único que importa.

miércoles, 17 de enero de 2018

Otalgia

"He perdido el sonido, he perdido la salud.
He perdido la música de mi cuerpo".
Mario Mendoza.


A esta hora no sé qué es más rojo,
si la incipiente alborada en la ventana
o el halo de sangre coronando la almohada.
¿Será pus o se me estará drenando la vida?

Un trompo, taladrándome la sien,
amortigua el fragor de mis pensamientos.
Mas del ruido de la mente uno no se libra ni estando sordo,
y no todos los cansancios se quitan durmiendo.

Todo el rumor del mundo vino a desembocarme en el oído.
el mundo, maldito mundo que seguirá girando,
y mientras tanto uno, convirtiéndose en polvo,
polvo que atraganta serpientes,
polvo del total olvido, que es como una segunda muerte.
polvo acumulado en libretas que no parpadean.

A esta hora la alborada es azul,
azul como el mar que sale del laberinto.
El trompo me cepilla la oreja,
sacude la arena amarillenta,
un caracol que alberga el ruido de mar.

De pronto la tormenta de mi pecho vibra más que mi oído.
Esparzo el polvo sobre el parpadeo que es la vida.
Con la sangre,
el pus y el polvo,
regados sobre la libreta que por fin parpadea,
otalgia del mal, causa de muerte,
me has brindado hoy un soplo de vida.

martes, 24 de junio de 2014

Yo maté a Ray Zájaro

Yo maté a Ray Zájaro.
Un navajazo invisible. Sangre transparente. 
Debían de ser las dos o seis. Pero ninguno de los dos tenía reloj. 
Las seis eran mis horas favoritas y dos éramos él y yo. 
Vente para acá, Robert. 
Te extraño tanto, Robert.
Te me enganchaste en el corazón con un garfio de acero inoxidable, carajo.
A las dos o seis. A las dos y seis. A las veintiséis. A las sesenta y dos.
Yo no pertenecía a su familia, pero ya él no tenía ninguna. 

Yo maté a Ray Zájaro.
Un navajazo invisible. Sangre transparente.
Debían de ser las dos o seis. Seis fueron los flechazos. 
Detrás de las cortinas, 
encerrados en el baño, 
derramados sobre el escritorio.
Moríamos en la noche para resucitar en la oficina. Allá donde ellos perdían su jurisdicción. 
Diablos, Ray. Solo una última vez hubiese sido suficiente.
Solo una última puñalada hubiese bastado para sanarme.
Ven, Robert, que te espero.
Ven, Robert, que me muero.
A las dos y seis. A las seis y dos. A las veintiséis.
Esa mujer me tiene la casa por cárcel y yo me estoy muriendo por una visita conyugal. 

Yo maté a Ray Zájaro.
Un navajazo invisible, con sangre transparente. 
Diablos, Ray. ¿Cómo iba a saber yo que no me esperarías?
¿Cómo iba a saber que sería yo quien lanzara los dardos invisibles a ese pecho que tanto amó?
Ray no aguantó más, Robert. La tristeza se lo llevó, la tristeza se lo llevó.
Ella lloraba todas esas lágrimas hipócritas, y lo mojaba ahí, como nunca supo mojarlo a él en la cama. 
Mojarlo como yo, que le empapaba las pupilas. 
Mojarlo como yo, que le empapaba las entrañas.

Yo maté a Ray Zájaro. 
A las dos y seis. A las dos con seis.
Yo maté a Ray Zájaro.
Y ese día morí yo,
un poco,
          también.

martes, 29 de octubre de 2013

Tenías razón, querido.

Tenías razón, querido.
Al descubrirlo, mi corazón se abriría como paraguas y derramaría su dulcísimo llanto escarlata.
Olas turbulentas de un no-sé-qué, 
llamas intensas de un quién-sabe-qué.

Tenías razón, querido.
Nada como sentir un pecho caliente y tembloroso muy pegado al tuyo, 
respirando entre tus espasmos, 
suspirándote bellas palabras al oído.
Algo indómito, sutil,
sublime,
sin necesidad de arrancarse la indumentaria.

Tenías razón, querido.
No se puede explicar con palabras.

Tenías razón, querido.
Al descubrirlo, mi corazón adquiriría el color de los corazones alocados.
Se erguiría en el sopor de las sensaciones clandestinas.
Se entremezclaría con la sangre de los dioses.

Tenías razón, querido.
Pero hay algo que quiero que sepas.
Hubiera dado la vida por haberlo sentido contigo.

jueves, 16 de mayo de 2013

Orgullosa semilla de tu seno

No tengo dinero, recursos, no tengo nada qué darte.
No tengo habla, lenguaje, no tengo cómo expresarme.
Pero, entérate,
te quiero y adoro desde que nací.
Y no te doy nada,
y te lo mereces todo.
Y no te digo nada,
y lo siento hoy todo.

No me lees, pero eres la inspiración para todas mis historias.
No lo sabes, pero eres todas mis historias.
Dividida en cada personaje,
dividida en cada argumento,
dividida en cada sentimiento,
pensada en cada letra.
Vives en cada libro que leo,
moras en cada gota de mi sangre.
Esta fecha es número perfecto,
número, par sagrado,
día de natalicio divino.
Todos éstos, mis endebles escritos,
hijos de mi alma,
son orgullosas semillas de tu seno.

No tengo dinero, no tengo recursos, no tengo nada qué darte.
No tengo habla, no tengo palabras, no tengo cómo expresarme.
Pero quiero que lo que escribo te llegue a los oídos,
encalle con fiereza en el muelle de tu corazón.
Aunque no tengo dinero,
habla,
nada qué darte,
mucho menos palabras,
lenguaje,
cómo expresarme,
Pretendo,
oh, ruidoso, ¡que suene hasta en Júpiter!
entregarte mis escritos,
mi prosa, mi alma,
como lo he hecho y siempre lo haré.

Feliz cumpleaños, mami.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Anoche

Anoche,
anoche volaba contigo.
Nos enredábamos en las nubes del cielo,
besábamos las puntas de las estrellas.
Junto a ellas brillabas con más fulgor,
y tus ojos destellaban cual almendras.

Anoche,
anoche volaba contigo.
Tomados de las manos surcábamos
las eternas sábanas de firmamento.
Saboreábamos el naranja del ocaso,
Le recitábamos poemas al sol.
Aquí saludábamos a Júpiter, a Baco,
y allá abrazábamos a la Osa mayor.

Anoche,
anoche volaba contigo.
Y me soltabas, 
me dejabas,
       finalmente,
y el azul de tu camisa se mezclaba con el del cielo.
Y desperté hoy,
sonreí hoy,
       decadente,
y recé poder volver a soñar,
        solamente
poder volver a volar
contigo,
eternamente.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Orgullo de terrícola

Nunca nadie terminará de comprender el entramado psicológico que nos une, pues es tan inexplicable y místico como la religión, tan voluble y versátil como el agua y tan pesado y caótico como el mundo.
Mírate. Te miro. 
Mírame. Me miras.
No necesitábamos más.
Nos componíamos de eso.
Los afluentes de tu curiosidad escarbaban en el sendero del poder. Te desmoronabas por aprender. Siempre fue ardiente tu caminar y lento tu progreso. Tus ojos brillaban cuando avanzabas, y se opacaban cuando no.
Me sentí tan ligada a ti desde el comienzo...
No necesitamos más.
Nos componemos de eso.
El orgullo, lamentablemente, es el que nos define.
Tú eres azul; azul real, azul místico, azul siniestro y poderoso. Azul, emblema de carácter y sabiduría.
Yo soy rojo; rojo pasión, rojo ardor, rojo esplendoroso y delicioso. Rojo, emblema del amor y la sensualidad.
Y qué más da. El azul y el rojo siempre se verán bien juntos.
Una mezcolanza rara.
Un casi idéntico trazado vital.
Los mismos latidos de corazón.
No necesitamos más.
Nos componemos de eso.
Aunque pequeños, sabemos dar grandes pasos. Y ciertamente nunca nadie terminará de comprender el entramado psicológico que nos une, querido.
Y nadie tiene por qué comprenderlo.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Sol de eternos rayos

¡Hombres de poca fe! 
¡Humanidad indolente desperdigada por el mundo!
¡Oh plebe inconsciente del poder eminente que proviene del Arquitecto del universo! 
Esto es para ustedes.
A partir de hoy fusionaré mi voz con las de Ezequiel, de Isaías, de todo aquel nombre que imprimió su voz en el trazo ardiente del encomio a la magnitud del Altísimo...
¡Aseguro que pocos han sido los mortales que han sentido hoy tanto como yo el eterno poder de Dios! 
¡Y es que ciertamente no nos bastará la vida para presenciar completamente la magnificencia de su manto, aquel manto bello e inmaculado que acaricia cada día de nuestra eternidad!
¡Miren, les digo! ¡Miren las incontables grandezas que hace el Señor!
¡Sus manos blancas y límpidas se posan constantemente sobre nuestras cabezas! 
¡Nos envuelven, nos palpan y nos llenan de alborozo!
¡El fuego y calor excelso de la magnitud de su majestuosidad nos hace vibrar hasta límites insospechados! 
¡Vulnerables somos ante la magia del Padre!
Dios mío, Dios mío, ¡redactaría miles salmos más, miles de cantares, una nueva biblia si es necesario con tal de inmortalizar todas las cosas bellas que se despiden de tus ojos bellos!
¡Hoy me siento tan embriagada del Espíritu Santo, tan embriagada como estaba Isabel hablándole a María con el infante agitándose en sus entrañas, como David cuando escribió aquellos bellos salmos, oh esplendorosa poesía de las Sagradas Escrituras!
Y es que me ofusca que la extensión de este insípido lenguaje convencional no sea suficiente para exponer ante ustedes y sus indiferentes ojos la infinita gracia que despide el aura dorada y divina del Señor.
¡Y predico porque no necesito de grandes milagros ni pruebas bastas para vibrar con la presencia de Dios!
¡Y escribo porque no encuentro otro medio para canalizar lo que siento, este júbilo que me invade!
¡Escribo porque me siento en la jurisdicción y con la voluntad para escribirlo,
porque me siento como aquel bienaventurado ciego que cree en el sol porque lo siente,
porque me siento fulgurante en medio de todo ese maravilloso ardor con que blande su dedo sobre mi frente, aquel con que abrillanta mis labios,
aquel con que me arruga el corazón!
Porque me siento rodeada de todo un candor agigantado,
porque me siento nada ante toda su infinita grandeza,
porque es mi Dios y así Él lo quiso,
como pactó con los patriarcas de otrora,
como grabó en las sagradas lápidas del divino decálogo,
porque así debe ser y será...
por los siglos de los siglos...

viernes, 5 de agosto de 2011

Osada poesía I

I
Qué frustración tan grande la que me aqueja;
llena de amargos lamentos la gris atmósfera
y de lágrimas el frío riachuelo.
Veo que se secan las llagas del corazón
Veo que se detiene el palpitar seco.
II
Se desenrolla sobre el cielo
la luz tenue del atardecer
y yo aún no atino,
no decido,
La frustración enorme carcome mi ser.
III
Qué desgracia tan infinita es el no saber qué es lo que se quiere.
Qué indiscutible agonía es presenciar la lucha sangrienta de las pasiones.
Qué difícil sería un mundo en el que no existiera pluma,
ni papel en que derramar las emociones.